Qué tendran los cambios que nos producen tanto temor??
Parecemos instalados gustosamente en ciertas rutinas, aunque sean chungas y cualquier cambio, en vez de emocionante nos resulta molesto, incómodo o innecesario. Será eso que dice el refrán de “Más vale malo conocido, que bueno por conocer”…
Yo soy de las que pienso que “No es País para cobardes” (qué peliculera soy), y a la vez albergo mis dudas de si es “País para valientes”… pero creo que tampoco. 
En éstos momentos, es sólo país para sociópatas y ladrones…
Quería hablaros de los cambios, las transiciones, los “puntos y seguido”, y los “a parte”. A veces tengo la sensación de haber vivido varias vidas juntas en ésta. He ido cambiando de una actividad a otra, implicándome y asimilando cosas, como si fuera lo último que iba a hacer. He ido aprendiendo a pasar página, a veces de un modo temerario. Me explico. De pequeña sólo soñaba con bailar y coreografiar. Y no paré, hasta que irrumpió en mí la necesidad de componer temas y cantar. Ese año de cole, aprendí a tocar la guitarra, y mi “vieja amiga” y yo, nos convertimos en inseparables. Luego empecé la carrera y me dió por el Jazz… Era demasiado joven y no cuajaba. Y de repente tuve que volver a elegir, y opté por dejar atrás mi carrera para emprender una emocionante aventura televisiva. Por fín estaba acercándome al camino con el que había soñado…  Y así he ido infinítamente aprendiendo de cada etapa vital, enriqueciéndome con cada nuevo reto. Después, volví a empezar de cero. Desde detrás del telón, hasta que avancé a la primera fila. Recorrí España haciendo musicales nada convencionales. Volví a cantar y a trabajar en nuevas maquetas. Presenté un montón de teleconcursos aquí y allá. Y me metí de lleno en los clubes para empezar a definir lo que soy ahora. Sin pasar por alto los superviajes que me he hecho alrededor del mundo, donde he podido presentar mi show… Lo pienso, y lo flipo! Moss Sup´astar!! xDDD! jajajá…
Soy curiosa e inquieta. Y hecho las cosas lo mejor que he podido, en cada momento. Lo mismo con las relaciones. He aprendido a no desperdiciar mi energía con gente que no la merece, y también he aprendido a aceptar y dejar ir a aquellos que deben seguir otro camino distinto al mío. Sin embargo, guardo todo mi afecto para los que son generosos día a día, conmigo… espero poder estar a la altura:)
Todo ésto, son cambios. Algunos muy duros,  otros más sencillos, simples ajustes. Pero todos necesarios para abrir la puerta a las nuevas relaciones y experiencias. Los finales se vuelven comienzos. Y los “punto y aparte”, dan lugar a los cambios “mayúsculos”.
No debemos temer los cambios. Del mayor caos, podemos salir muy reforzados. Y menos,  quedarnos anclados en bucle en situaciones que no nos gusten por miedo a dar un paso. Hay que tener valor para ir en la dirección que quieres.
(Momento para tu propia reflexión, acerca del pasado y tu futuro próximo)